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lunes, 31 de enero de 2011

Miedo a la oscuridad

Desde su cama, acurrucado y asustado, clamaba a gritos acallados por el miedo un poco de luz.
Intentaba converncerse de que estabs olo en la oscuridad, de que ahí no había nadie.
- ¿Hola? - Dijo con la voz temblorosa.
"Aquí no hay nadie, sólo estás tú, hablando a una nube negra como un estúpido en tu cama. Estás hablándole a la oscuridad, a la más absoluta y solitaria oscuridad." Pensó.

Trató de recapacitar: "ya eres mayorcito para estas cosas. ¿Acaso no te das cuenta, idiota, de que estás hablando solo como un demente? Aquí no hay nadie, más que tus sábanas y tú. Duérmete de una vez".
Pero en cuanto cerraba los ojos volvía a imaginarse presencias extrañas rondando la habitación. Pequeños sonidos que se abrían paso desde su propio miedo hasta sus oídos. Y vislumbraba caras deformes en las cortinas y en el armario gracias a la triste penumbra que vestía el habitáculo, y que se colaba perezosamente en forma de rayos de luz de luna por la rendija de la ventana.
"¿Qué diablos ha sido eso?" Pensó de nuevo. "Oh... el murmurar del viento, no ha sido nada...".
Su mente se obcecaba en la idea de que no estaba solo, de que algo le acompañaba. La idea de que en esa habitación, además de oscuridad, miedo y subconsciente traicionero, había otras presencias dispuestas a atronar en su cabeza durante toda la noche. Tenía miedo.
Agarró la sábana y se tapó hasta la naríz, la cual sobresalía como una pequeña pelota por el borde de la manta, al igual que sus diminutos dedos.
Una gota de sudor frío le recorrió la sien, y pensó: "Estás solo aquí, estás solo aquí", una y otra vez "Estás solo aquí, estás solo aquí" - Estás solo aquí...

- ¡Estás solo aquí! ¡¡Estás solo aqui!! - Gritó en voz alta sin darse cuenta, mientras apretaba muy fuerte los ojos hasta el punto de observar pequeñas luces rosas, amarillas y naranjas pululando por sus párpados cerrados. Luces oscuras, pero brillantes entre tanta oscuridad.

Después de gritar, abrió los ojos lentamente, muy lentamente. Todos los sonidos que pudiera haber se escaparon volando por la ventana cerrada, las caras misteriosas se esfumaron escondiéndose entre las cortinas, y las presencias extrañas se desvanecieron como por arte de magia.
Parecía que el miedo se había esfumado, ya no había nadie más que él y su paranóica imaginación...




Pero sólo en ese instante, se dio cuenta de que, en realidad, no quería estar solo. Y mucho menos en ese momento.

viernes, 28 de enero de 2011

La solución final.

Ha sido una ardua batalla. ¿Soy el último? Sí, creo que soy el último.
No sé muy bien cómo he llegado a este lugar, pero lo que sí sé es que tengo mucho miedo. La verdad, es que estoy realmente aterrorizado. Me gustaría poder estar ahora con mi familia, les echo muchísimo de menos. ¿Ruidos? No será nada, hace ya dos horas que murieron todos, así que me imagino que será el gélido aire que recorre la ciudad.

No recuerdo nada de cómo he llegado a esta situación. Lo último que recuerdo es que me monté en el acorazado de inspección, después un grito y una explosión, y lo siguiente era encontrarme solo, en una habitación, sudando como un cerdo pese al terrible frío que se respira en el ambiente, con una Colt 1991 en la mano y con sólo una bala en el cargador.
Los Nazis me acabarán encontrando, estoy seguro. Llevo casi tres horas despierto. La primera hora la pasé acurrucado en un rincón, con la pistola en la mano apuntando hacia la puerta ¿Con una sola bala? Sí, con una sola bala, pero hace ya dos horas que, como he dicho, no se escucha absolutamente nada que no sea el murmurar del viento.

Oigo ruidos, sé que están aquí, y sólo es cuestión de tiempo que acaben encontrándome aquí, y disparándome. Me dispararán nada más verme, estoy seguro.
El caso es que tengo una sola bala y nada que perder, seguro que mi familia está ya bajo tierra, o en una de esas fosas comunes que han cavado los Alemanes para tirar allí los restos mortales de sus atrocidades. ¿Qué puedo hacer? ¿Morir como un soldado en el campo de batalla y, al menos, cargarme al primer sucio fascista que entre por la puerta... o meterme la pistola en la boca y acabar con todo de una de las formas más nobles que se me ocurren en este instante?

¡Mierda! Pisadas... Ya están aquí. Agarro la pistola y cierro con una fuerza casi sobrehumana la mano sobre su empuñadura. Me meto la mano en el pecho y saco el portafotos en miniatura que me regaló mi hija antes de partir. Cierro la mano con mucha fuerza y parto la cadena que lo ata a mi cuello de un tirón. Dejo caer la mano y la aprieto con fuerza. ¡Ya están aquí!.

La decisión está tomada, la mano se levanta, y a su vez levanta la pistola con el dedo en el gatillo.

martes, 25 de enero de 2011

La furia elemental (Tierra)(Parte 1)

Era una llanura inmensa, la cual estaba repleta de rocas y algún que otro arbusto, no más altas de metro y medio, aunque algunas rocas superaban los dos metros. Todas las piedras tenían forma de colmillo, pero había que usar la imaginación para que parecieran realmente dientes, pues estaban muy astilladas por el tiempo y la lluvia.
El terreno se extendía por miles de kilómetros a la redonda, e incluso se podía divisar la curva característica de la forma esférica de la Tierra, lo que demostraba que ese lugar era absolútamente desértico, a la par que inmenso y  despoblado.
Toda la desolación que transmitia aquel sitio se representaba en su pobreza vegetal, animal, y humana, ya que no se podía escuchar nada que no fuera el murmurar del viento silvando entre las piedras. Ese inmenso lugar tenía, sin embargo, un clima cálido pero sin llegar a los niveles de un desierto. Poseía una humedad notable en el aire, pese a que en el suelo no hubiese ni el más mínimo vestigio de agua, lo cual daba qué pensar al hecho de que existieran ciertas plantas a lo largo de toda su desmedida extensión.
Todo parecía en orden. De hecho, parecía que hadie hubiera pisado ese lugar en varios miles de años, debido a la poca actividad que se observaba y a la pobreza acústica y visual que caracterizaba aquel desmesurado solar. Pero algo estaba ocurriendo. Un gruñido avanzó temeroso por el aire y vibró. Era un sonido, que si tuviera un color asignado, sería el pardo, o un ocre muy oscuro. Un sonido que se escuchaba sordo desde debajo de la tierra, como si algo estuviera moviéndose. Un sonido arenoso, como un corrimiento de tierra.
De pronto, un sonido aún más potente, pero apocopado por la ingente cantidad de espacio y tierra que había en ese páramo desértico, hizo vibrar los maltrechos arbustos que poblaban trístemente la llanura. Este sonido era diferente, era como... ¿Un grito?
Se escuchó un rugido, después otro sonido tan fuerte como el anterior, teniendo como base sonora ese misterioso movimiento de tierra. Todo comenzó a vibrar, y el sonido se hizo aún más potente. La tierra ya empezaba a resquebrajarse, y el sonido se hizo aún más potente. El suelo ya empezaba a moverse, y el sonido se hizo aún más potente. Algo estaba golpeando la tierra por debajo, algo increíblemente grande y monstruoso, y el sonido se hizo aún más potente.

Se podía observar una pirámide en miniatura en el centro del lugar de donde provenían todos esos sonidos guturales. Aparentemente nada estaba cambiando, excepto el pequeño detalle de que, donde antes sólo había una capa más gruesa de tierra que vibraba con cada golpe, ahora había un puño inmensamente grande que salíó de la tierra como la erupción más violenta del volcán más fiero de todo el Infierno. Los gritos y sonidos se volvieron más violentos, y ahora se escuchaba (casi) con toda claridad, un grito expulsado directamente de los pulmones de una criatura humanoide cuyos puños (o al menos el que ya había sacado fuera de su cárcel terrácea) estaba formados de pura Tierra (con mayúscula) en la más concreta y exácta definición que puede dársele al elemento en cuestión. Todo el puño, que ahora se abría para mostrar una mano de unas proporciones bíblicas, mientras el horrendo grito se intensificaba aún más, estaba tatuado con surcos ígneos que se movían en una sola dirección. Por su forma y textura se podía deducir que era pura lava ardiente. Por eso, y porque exhalaba humo debido al contraste de temperatura entre el exterior y el abismo del que provenía.

La expulsión de esa mano magnificente, provocó una lluvia de esquirlas y cenizas dolorósamente candente que poblaban de una desolación flamígera toda la vasta extensión.

Otro golpe sacudió las áridas llanuras. Un nuevo grito emergió desde el centro de la Tierra.

domingo, 23 de enero de 2011

¡Gracias a todos!

Gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, grascias, y gracias. Mil gracias a todos los que leen "esto". Ya son más de 10.000 visitas, y aunque haya blogs multitudinarios que reciben miles de visitas todos los días, yo me siento orgullosísimo de tener lo que tengo.
He recibido a lo largo de estos meses críticas de todos los tipos habidos y por haber; He tenido polémicas, discusiones, burlas, y demás contratiempos, pero siempre ha estado ahí un sector que me ha apoyado a lo largo de todo el camino. Un montón de gente dispuesta a decirme que no le gustaban mis textos aún siendo de mis mejores amigos, y siempre llevándome por el buen camino, e inspirándome para seguir escribiendo.
Siempre ha existido la gente que decía que mi blog era pura basura, pero sin embargo se metían cada día a leerlo para poder seguir criticándolo. Y como ellos son, casi, los que más atentos a mí han estado (casi más que los que me siguen asiduamente para disfrutar de la lectura que ofrezco), no cabe sino darles las gracias también por su labor.
Sobretodo gracias a esa personilla importante, que aunque esté tan lejos, hace (o al menos lo intenta) lo posible para intentar que nos sintamos cerca el uno del otro. Tú eres mi musa, y muchas veces, mi inspiración para los relatos más bellos (ojo, y también tristes, paradójicamente) que haya podido escribir. Te amo con toda mi alma, y espero que sigas estando a mi lado siempre, tanto para ser mi compañera espiritual, como para que sigas inspirándome para escribir.
También tengo que dar las gracias a aquellas personas que leían mi tablón del Tuenti hace muchísimo tiempo, y que me animaron a hacerme un blog, y que gracias a ellos, soy ahora lo que soy. Ellos (y otros muchos) son los que me motivan para casi todo. Para seguir adelante, y para criticar lo que nadie se atreve a criticar (Gracias a Dani Ruz), para inspirarme sobre guerra (Gracias a Adrian Eguren), para inspirarme a escribir sobre ciencia ficción, para inspirarme a escribir sobre la vida (Gracias a Zález), Para inspirarme sobre el humor negro y aprender a utilizar lo peor que nos da la vida para hacer reír (Gracias al negro de Boris). Para darme ánimos a seguir escribiendo, pese a que un día me diga que mi blog le tiene enganchado y al otro que es muy repetitivo y tiene poca acción (Gracias a Luismi, de clase). Gracias a mi familia por hacerme ver que valgo más de lo que la gente se empeña en intentar demostrar. Por darme motivos para levantarme cada mañana, e ir corriendo hasta el salón a darles un abrazo cuando me siento solo. Mil gracias a mi familia, a los que tengo cerca, y a toda la gente que, aunque no conozca, leen mi blog y disfrutan con su lectura.
GRACIAS a todos aquellos que me han enseñado a ver la motivacion en cualquier cosa, tanto en un caracol que avanza un kilómetro al año (empeño), al atleta que corre cada día 5 minutos más que el día anterior (superación), a Dross (de www.dross.com.ar) por darme un punto de vista diferente sobre muchas cosas (sé que no leerás esto, pero si lo hicieras, que sepas que te admiro). Y espero no dejarme a nadie. Aunque de todos modos, seguro que sabéis que os quiero por todo lo que habéis hecho por mí, que sepáis que os tengo a todos en cuenta aunque no aparezcáis aquí. Eso es lo que me habéis dado: ¡MOTIVACIÓN!

Gracias a mi profesor de guitarra (exprofesor) por demostrarme que la política, los partidos, la izquierda, y la derecha, dan completo asco. Gracias a mi profesora de RET por hacerme pensar en muchas cosas que no se me hubieran ocurrido nunca y por inspirarme en muchos de mis relatos. Mil gracias a mi profesora del Lengua del D'elhuyar (tanto a Juanjo como a Marisa) por darme la oportunidad de participar en el concurso de relatos (que al final resulté ganador). Y en general gracias a todos los profesores que he tenido que se merecen un agradecimiento.
Gracias a mis compañeros de clase, porque aunque se metan a veces conmigo me hacen ver que me aprecian bastante más que muchos de los compañeros con los que he compartido muchos años de mi vida. Gracias a tí también, profesora de ANIP, porque me has inspirado para uno de los relatos más crueles que nunca he escrito. Y gracias a todos, de verdad. Gracias a los que me han dicho que comprarán mi libro cuando salga (¡Ya queda menos!).

Espero que sigáis leyendo estas parrafadas, que sigáis diciéndome lo bien que escribo cuando os gusta y lo penoso que soy cuando no coincidís conmigo. Sólo son 10.000 visitas, pero gracias a vosotros siento como si fueran millones. Mil gracias a todos los que leen mi blog, ya que sin vosotros estaría perdido, y sólo sería silencio.

Mis más sinceros agradecimientos. ¡Gracias, gracias, gracias!

jueves, 20 de enero de 2011

Vamos a decir ... (?)

Vamos a decir mentiras. Y vamos a decir verdades.

La inspiración llega sin motivo aparente.
No hay motivos para desconfiar.
La humanidad es buena.
Dios existe.
La paz es posible.
Siempre hay políticos honrados.
Todos los drogadictos son malas personas.
Nunca te frustras cuando algo no te sale bien.
Todo sale siempre según lo previsto.
No hay motivos para tener miedo.
Vamos a decir sofismas. Pero también mentiras y verdades.
El dolor no existe; está en la mente.
El placer no existe; está en la mente.
La mente existe; El dolor y el placer existen, aunque no existan.
El amor se demuestra.
La patria es un invento.
Los colores son sólo luz.
El amor es un invento.


Escribimos cosas sin sentido en el papel, pero que rebotan continuamente en nuestra cabeza como una pelota. Ese es el problema, que sólo nosotros nos entendemos a nosotros mismos, cuando en realidad tienes que conseguir que sean los demás los que te entiendan.


"Todos estamos locos, pero cuando alguien analiza su locura se le llama filósofo"

lunes, 17 de enero de 2011

La búsqueda de la felicidad (parte 2)

En cuanto salió de la cueva, los ojos comenzaron a dolerle a causa del sol. Los luminosos rayos de vida penetraron en su cerebro y recubrieron su piel, haciéndole cerrar los párpados. Comenzó a llorar, y los ojos le ardían como mil demonios,pero no le importaba en absoluto, es más; Disfruaba de ese dolor, como un dolor purificador, que le hacía sentirse libre.

Un intenso aroma a rosas y azahar innundó sus pulmones. Disfrutaba cada bocanada de aire, olía a libertad. La suave brisa que mecía la hierba atraía esos dulces aromas desde la dehesa, casi al horizonte, antes del alzamiento de dos magnificentes montañas, perfectamente esculpidas e incrustadas en la tierra, de forma puntiaguda, pero agradable a la vista debido a su progresiva difuminación nivosa conforme se alcanzaba la cima. Quiso gritar, pero sus cuerdas vocales estaban demasiado deterioradas de pedir auxilio días atras, sin embargo, un cosquilleo hormigueante le recorría el vientre, más adelante el esófago, hasta llegar a la garganta. Un grito casi gutural salió directamente del alma al exterior, y gritó. Gritó hasta no poder más. Un grito que volvía a hacerle sentir la libertad hecha sonido. Después de expulsar todas sus fuerzas en un fortísimo alarido de alegría, absorbió de nuevo todo el aire de una sola aspiración, y llenó sus pulmones de ese olor azucarado que le envolvía en un virtualismo onírico más allá de sus propias sensaciones.

Intentó abrir los ojos muy despacio, entre llantos de felicidad, y visualizó la materialización del murmillo tan dulce que había escuchado en el interior de la cueva a su derecha. Desde la esquina superior izquierda de las rocas que conformaban la entrada de la cueva, se desprendía temerosa una cataratade agua cristalina, desembocando en un lago de unos doscientos metros de diámetro. Notaba el agua salpicando en su rostro, y sintió como si le acariciara el mismísimo Dios en persona. Observó entre lágrimas el agua impoluta del manantial, y pudo vislumbrar un par de cervatillos jugando en la orilla.
No lo pensó dos veces; echó a correr hacia el lago, y se sumergió en un deseo de clama de libertad. Todo el agua que bebió se podía contar por litros, y mientras gritaba y reía en el agua, una presencia observaba desde la orilla. Rápidamente, giró su cabeza al percatarse de esa presencia, sin un color, piel, raza, voz, o cuerpo determinado.
- ¿¡Eres tú!? - Gritó de pie en la orilla del lago, empapado.
Rió a carcajadas. La angustia había desaparecido. Sólo quedaba la felicidad.

jueves, 13 de enero de 2011

La búsqueda de la felicidad (parte 1)

Ya había perdido su última gota de agua hace dos días, más o menos. Su ropa, hecha harapos por la crueldad rocosa de aquellas oscuras cuevas tan estrechas, se había ido perdiendo por el camino. Su barba ya comenzaba a ganar un volumen considerable, y las manos le ardían con la furia de mil demonios. Se había pasado más de 6 días allí, caminando entre las claustrofóbicas paredes de roca maciza de aquella cueva. No recordaba por qué estaba allí, ni cómo había llegado. No había abierto la boca en toda la semana, ni siquiera para gritar. De todos modos, aunque intetara gritar, ya no tenía fuerzas.
Se arrastraba como un zombi por la oscura oquedad, y la única luz que habían recibido sus pupilas desde hace una semana, consistían en la que despredían los fósforos que llevaba en el bolsillo. 12, para ser exactos. Aunque ahora ninguno, para matizarlo más.
Su respiración entrecortada se llenaba de angustia cada vez que avanzaba otros 100 metros sin encontrar nada ni nadie, sólo rocas, oscuridad, y soledad. Pensaba si estaba volviéndose loco. Eso sí; hablar, no hablaba solo, por mucho que lo intentara sus labios no se despegaban nada más que para beber el poco agua que le quedaba. No se escuchaba absolutamente nada, pero... ¡Un momento! ¿Qué suena?
¿Es el murmullo de un río? ¡Corre!. Inmediatamente, comenzó a andar todo lo rápido que le permitieron sus articulaciones, sus pulmones castigadísimos, y sus 45 años de edad, que también pasan factura.
¡Una luz! estaba observando un doloroso punto blanco al final del tunel, y el sonido acuoso se acentuaba aún más ¿Qué es?. Parecía una mezcla entre la lluvia y el crepitar del fuego. El punto de luz se hacía cada vez más grande, y el sonido latía con fuerza en su cerebro.
Observaba ya el final de la cueva, un aro irregular luminoso, ahora pudiéndose distinguir "dentro" de él, tonos verdes, rojos, amarillos, y azúles, pero muy difuminados, aunque suficientes para que abriera los ojos como platos, pues aunque borrosos, eran los únicos colores que había visto desde hace ya una semana.

Continuará.

lunes, 10 de enero de 2011

¿Por qué?

¿Por qué tanto dolor? ¿Por qué tanto odio?
A veces me pregunto cómo puede caber tanta frialdad y tanto odio en un corazón tan pequeño. A veces me lo pregunto sin respuesta. Sólo quiero saber por qué lo onírico se torna pesadilla. Por qué lo maravilloso se vuelve horrendo. Por qué soy infeliz, triste y amargado si tengo a la mujer que amo...
A veces me pregunto qué he hecho para merecerlo. A veces quisiera morir para saber qué se siente al dejarlo todo atrás y poder descansar de una vez de tanto dolor. No entiendo cómo brotan las palabras a través de mis dedos, porque no veo el teclado del ordenador, sólo veo lágrimas. Sólo veo figuras carnosas moviéndose ágilmente a través de unas manchas negras con detalles blancos mientras la angustia se apodera más aún de mi cuerpo.
Vuelvo a descargar millones de lágrimas con otro llanto, no lo puedo evitar. Todo este dolor tiene que salir por algún sitio. LETRAS, AYUDADME POR FAVOR. Maldita sea, sois lo único que tengo. ¿Por qué tanto hielo sin derretir todavía? ¿Por qué una mentira un día después del juramento de no volver a decir ni una?
No lo comprendo, hay tantas cosas que no comprendo ya... Y creo que jamás podré llegar a comprenderlas. No entiendo qué he hecho para que me trates así. No entiendo qué he hecho tan horrible para que me trates de este modo tan cruel y despiadado. No lo comprendo... Quiero acabar con esto, pero quiero que estés a mi lado. Quiero dejar de sufrir, pero estando contigo. Quiero superar mis miedos, pero superarlos contigo. Pero tú no quieres. Ese es el problema.

Dime por qué es necesario que me den punzadas en el pecho cada vez que esto ocurre. Dime por qué llevo días y días llorando cada noche por tí. Dime por qué todo es perfecto sólo cuando estamos juntos. Dime por qué todo te parece genial sólo cuando hay momentos de sexo. Dime por qué llevas tanto tiempo conmigo tratándome tan mal. Dimelo por favor, no aguanto más. Mis musas se mueren, y mi alma también. Mi espiritú decae, y mi vida se vuelve gris, negra, oscura en definitiva. No como, no duermo, no salgo, no hago nada. Sólo quiero dormir. Cuando duermo, no pienso, y si no pienso, no siento. No quiero sentir. Sólo quería sentir cuando tú sentías amor conmigo, no odio. Sólo quiero dormir. Ya no me salen más lágrimas. Sólo letras, pero letras llenas de tristeza. Letras sin sentido. Todo carece de sentido. Todo muere ya.

Un futuro

Jonsie se incorporó y miró de nuevo al horizonte entre las montañas.
-¿Cómo crees que será el futuro? - Dijo de repente, con un tono neutral.
Terry, que estaba tumbado en la hierba, posando sus ojos verdes brillantes en una nube con forma de mano gigante, contestó sin levantarse, y sin moverse un centímetro siquiera del lugar en donde estaba:
- ¿El futuro?¿A qué futuro te refieres? - Continuó - ¿Un futuro lejano?
- Sí, sí - Jonsie se sentó al lado de Terry, entrelazando sus dedos por delante de las rodillas. Después, se giró - Un futuro muy lejano, como en las películas. ¿Cómo te lo imaginas?
- No sé, con coches de esos que funcionan con la sustancia azúl que dicen a veces en la radio, en vez de a vapor de agua, como los de ahora. Y con comida de verdad, en vez de esa "crownstuckland" enlatada. Supongo que también habrá más gente.... - Terry dudó - Bueno, supongo que habrá gente.
- ¿Sólo eso? ¿Ya está?
Terry hizo una mueca y después vaciló:
- Bueno, tal vez puedan inventar un aparato capaz de hacer que las personas puedan comunicarse a distancia. Algo como la televisión, pero más privado.
- ¿Y quién iba a querer comunicarse en este sitio, si todo es una llanura y muchas piedras enormes?- Dijo Jonsie con una risilla por acento.
- Bueno, ¿Y yo qué sé? Tú me has preguntado y yo respondo. -
Todo se quedó en silencio durante al menos 2 minutos. Jonsie cambió su tono de voz, y agachó la cabeza.
- Oye, Terry..
-¿Sí? - Dijo Terry sin inmutarse.
- ¿Crees que los señores que entraron ayer en casa buscaban algo, o destrozaron nuestra casa así por que sí?
- Creo que es más que obvio - Dijo Terry al mismo tiempo que comenzaban a brillarle los ojos. También agravó su tono de voz. - Esa gente buscaba algo, si no, no se hubieran molestado en tirar la ciudad abajo. Además, eso pasó ya hace casi 5 años. ¿cómo es que sigues recordándolo?
Jonsie se tumbó en el césped entrelazando los dedos por detrás de su cabeza.
- Pues no lo sé- dijo irónicamente - Tal vez porque ver morir a tus padres sea un hecho traumático, idiota.
- Bueno, pues ahora vivimos aquí, y comemos de las frutas y vegetales que nos encontramos en esta inmensa llanura. ¿No te parece suficiente que haya podido cazar un conejo para cenar la semana pasada?
- Maldita sea, sólo digo que no recuerdo cómo eran las cosas hace unos años. Sólo tengo en mi cabeza el último día que pasé en la ciudad, hasta ahora. Ese día en el que esos tipos se cargaron medio planeta, según la radio vieja que me dio papá.
¿Sabes? Cuando dieron la alarma, pensé que nunca llegaría a pasarnos a nosotros. Piensas que nunca va a tocarte algo como aquello, pero de repente el mundo se vuelve gris, y todos los países comienzan a pelearse entre sí, nadie confia en nadie, y la desesperación cunde entre los ciudadanos. Era casi un niño, ¿cómo esperas que no se me quede en la cabeza después de aquella situación tan insoportable?
Terry se giró y se puso de medio lado, mirando a Jonsie. Observó una lágrima cristalina corriendo por la mejilla de Jonsie.
- Oye, al menos nos tenemos el uno al otro, ¿No?
Jonsie cerró los ojos. Comenzaba a anochecer.
- Supongo, claro. ¿Recuerdas cómo era esa energía de la que hablaban en la radio antes de que explotara la pila?
- Electricidad.
- ¡Eso! - A Terry se le pusieron los ojos como platos. - Por cierto, ¿Qué día es hoy?
- Hm... - Jonsie dudó - 25 de Marzo de... 2050.

¡Corre!

Deja de temblar de una vez. Miénteme solo y únicamente si vas a decirme que me vas a seguir mintiendo.


Deja de llorar de una vez. Muéstrame el rostro de alguien llorando solo y únicamente cuando merezca verlo.


Cállate de una vez. Habla solo y únicamente cuando tus palabras sean mejores que el silencio.


¡vamos, corre! La verdad está ahí fuera, solo tienes que decirla. Entonces vendrá, y se hará realidad ¿Qué? ¿Cómo? ¿No hablas? De acuerdo...


No me abraces. No ocultes tus perfidias tras un falso contacto
Te quiero. Por favor, no vuelvas a hacer que lo olvide. No lo soportaría

martes, 4 de enero de 2011

El Sentimiento pensante.

¿Qué es lo que soy yo? Soy un microprocesador, una tarjeta gráfica, una. "Hace mucho que no voy al gimnasio, se me va a oxidar la carcasa, la caja de la torre", pensé el otro día. " me da igual", pensé inmediatamente después, y me metí otro puñado de golosinas en la boca.

¿Cuáles son mis oídos? Dos altavoces situados en una estantería delante de mis ojos, uno a cada lado, y un subwofer debajo, que hace retumbar el suelo. Unos 2.1, esos son mis oídos.

¿Cuáles son mis ojos? Una pantalla cuadrada, pequeña para las moderneces que hay ahora. Miles de millones de píxeles coloreados que iluminan mi habitación, me dejan la mente en blanco, y las horas pasan muertas.

¿Qué es mi piel? ¿Acaso soy capaz de sentir? Acaba de escurrir otra lágrima por mi mejilla, así que supongo que todavía alcanzo el rango de Persona Humana (con mayúscula), pero no "siento" a pesar de poder "sentir". Un puntero de ratón es mi tacto, una triste flecha que intenta poder tocar, abrazar, sentir calor. Todo sin éxito.

Miro mi móvil. Ninguna llamada, ningún mensaje, nada. Absolutamente nada desde hace meses. Vuelvo a mirar a la pantalla del ordenador en el que me he convertido:
¿Cuál es mi garganta, mi boca, mi lengua, mis labios, mis cuerdas vocales decrépitas y roncas con el llanto por causante? Las letras. Ellas me entienden y plasman aquí mis sentimientos. Unos dedos ágiles y furiosos aporrean el teclado transmitiendo información, victimismo, tristeza, soledad, oscuridad antisocial.

¿Qué es esta carcasa? ¿Por qué no puedo salir de aquí? Por más que intento gritar, sólo aparecen archivos de audio sin un formato definido. Intento golpearme para averiguar si estoy vivo o muerto, pero sólo salen chispas. Intento abrir los ojos, pero sólo derramo lágrimas. Ya no recuerdo el instante de mi vida en que todo cambió, y quedé recluído dentro de esta jaula de plástico y metal. Estoy encerrado, y ahora no soy capaz de sentir, pero conservo la capacidad de pensar, y pensar me hace recordar cuando sentía, y eso conlleva a un dolor agudo e intenso en lo más profundo de mi alma. ¿A qué huele? Ni idea, este olor ya es muy familiar, y hace mucho tiempo que estoy aquí como para percatarme de que existen otros olores. ¿Qué ha sido de mi cuerpo? "A este paso te vas a poner como un oso" ¿Y qué más da? Ahora vivo aquí. Mi cárcel interna.

Es en esto en lo que me he convertido, y mi propia infelicidad piensa que es felíz, pero no paro de pedir ayuda. Sólo una maldita luz al final del tunel... Pero todo está demasiado oscuro. Mi pantalla se apaga, mis altavoces explotan, el teclado y el ratón se desintegran, y sólo queda esta jaula de huesos.


¿Qué más da, si todo está en la "Red"?

domingo, 2 de enero de 2011

Reggaetón

El Reggaetón... ¿qué significa esa palabra? Es como decir Reggae, pero mezclado con "tón", como si intentaras decir "super reggae" pero de manera bananera. Está bien que tus raíces sudamericanas te hagan una persona que disfruta de unos tambores, unas maracas... pero si en verdad necesitas estar tan en contacto con tus ancestros primates, si sientes esa necesidad intrínsecamente orangutana de mover las caderas circularmente como si estuvieras haciéndole el amor al aire ¿por qué no te desnudas, y corres derecho a esa jungla que seguramente no queda muy lejos de tu ciudad? ¡Así, por lo menos, no contaminarías el aire con tu música, MACACO HIJO DE PUTA!
Odio el reggetón, lo detesto con tantas ganas que ni siquiera me estoy tomando la molestia de saber si lo escribo bien (y eso ya de por sí es bastante, tratándose de un nazi de la ortografía como yo)

¿Por qué le dan excusas al Ku Kux Klan?

¿Por qué probar la teoría de los blancos anglosajones racistas? ¿Por qué demostrar que la raza del continente sur es en verdad inferior? ¿Es ésta tu cultura? ¿Es ésto lo que te gusta? ¿Con qué moral le vas a reclamar a un estadounidense que dice que tú no estás a su nivel? ¿Que tu cultura es inferior?

Hay que tener mucho cuidado cuando se escucha el reggaeton, de eso no me caben dudas... porque al cabo de treinta minutos o, como mucho cuarenta y cinco, es muy posible que, sin pensarlo, entres en contacto con raíces dormidas y empieces a saltar por toda la sala chillando, rascándote la axila y arrojándole excremento a las demás personas, mientras te metes el dedo en el culo y te lo hueles. ¿Alguna vez viste Estados Alterados? Te va a pasar lo mismo. Vas a sufrir una regresión evolutiva.

Salta una pregunta en la mente de cualquiera: ¿de dónde salió este género? ¿Quién tuvo la culpa? Hice una pequeña investigación al respecto, y salió a relucir el nombre de un país: Puerto Rico.

Por lo que, de ahora en adelante, junto con Afganistán, Corea del Norte y Cuba, agrego una nueva nación a la que estaría de acuerdo en arrojarle una bomba atómica.

NOTICIA DE ÚLTIMA HORA: CADA VEZ QUE ESCUCHAS REGGAETÓN, TE ESTÁS DEGRADANDO...

Hablo en serio: cada vez que escuchas Reggaeton, te degradas un poco más, y, lo que es peor (y si tienes algún respeto por tu mujer, sudaca inculto) ellas también se degradan, y diez veces más, por pertenecer al otro sexo. Una cosa es que te guste ver chicas desnudas en Playboy, pero otra es que haya gente aficionada a ver algo similar a los monos teniendo sexo en el Discovery Channel. ¿En verdad te gusta? ¿Se te para? Es el voyeurismo en su máxima expresión.

El otro día, un amigo quien trabaja en una emisora de radio, me dice que cuando lo contrataron como DJ para una fiesta de niños, a los padres no les importaba que los chicos de 15 años escucharan reggaeton, y lo que es más: no les importaba que lo bailaran.

Un aplauso, papás: así es como se educa a un niño. Luego, dentro de un par de años, no te quejes con el resultado, ni digas que fue la mala influencia de los amigos, no digas que fue la tele ni el PlayStation. De hecho: a la madre deberían ligarle las trompas, y a al padre hacerle la vasectomía, para que no vuelvan a tener la oportunidad de concebir.

FUENTE: www.dross.com.ar -> Archivos 2005. (NO ES MÍO)

Enemigo Invisible

- ¿Sabes que existe un juego que, aunque no lo veamos, e incluso sin sabero, estamos jugando continuamente?
-Ah, ¿sí?, ¿Y en qué consiste?
- Verás. Consiste en que un grupo considerablemente grande de personas compran regalos, y todos esos regalos se dejan en un solo sitio de forma anónima. Después, todos los participantes deben coger un papelito con un número escrito. Cuanto más alto sea el número que tengas escrito en el papel, más probabilidades de irte contento tienes.
- ¿Irte contento? ¿Cómo que irte contento?
- Sí, tiene una sencilla explicación. Verás: El que haya sacado el número 1, no tiene derecho a reclamar ningún otro regalo. El que haya sacado el número 2, puede elegir si quedarse con su regalo, o cambiarlo por el que sacó el número 1 aunque este no quiera. El que sacó el número 3 podrá cambiar su regalo por el del número 2 ó 1. El número 9, por ejemplo, puede elegir entre el suyo y los otros 8 que quedan por debajo de él. De este modo, cuanto más alto sea el número que te haya tocado, más posibilidades tienes de poder elegir algo que te guste, aunque hundas en el abismo más profundo a la otra parte. ¿Lo entiendes?
- Sí, sí lo entiendo, pero ¿No crees que no es demasiado justo?
- Naturalmente que no lo és, pero las cosas están así establecidas. Pero de todos modos, se hace ver que todo el mundo se va con un regalo, y que todo el mundo sale premiado en mayor o menor medida, así que no se suelen poner objeciones.
- ¿Qué regalos son los que se "sortean", y cómo se llama ese dichosos juego?
- Se sortea la felicidad del pueblo, los cargos políticos y la desgracia de toda una nación. Se llama Dictadura.